Almijara monta un Punto Limpio
20 de Octubre de 2009

Un buen modo de reducir las emisiones de CO2 es aparcar el coche. El transporte por carretera suponía en 2007 un 25 % de las emisiones en España, casi el doble que en 1990, según Ecologistas en Acción. A las zonas urbanas y metropolitanas corresponde la mitad de esta contaminación.
Pero, ¿es posible una ciudad sin coches? Estudios como el del ex comisario europeo de Medio Ambiente Carlo Ripa de Meana, de 1994, han mostrado que una ciudad así sería cinco veces menos costosa, al descontar la compra y mantenimiento del vehículo, y el viario y aparcamiento necesario para su circulación.
A raíz de ese informe varias ciudades se integraron en el Car Free Cities Club (www.worldcarfree.net). Entre ellas, media docena de españolas: Barcelona, Sabadell, Cáceres, Oviedo, Córdoba y Bilbao.
Sin embargo, experiencias así son más teóricas que prácticas. A la hora de encontrar ciudades comprometidas con un transporte más sostenible, hay que fijarse en el extranjero. Paco Segura, de Ecologistas en Acción, pone el ejemplo de la alemana Friburgo: “El diseño de la ciudad va encaminado a minimizarlos desplazamientos y facilitarlas conexiones, lo que logra barrios enteros sin coches”. El urbanista Ramón López de Lucio menciona el caso de Londres, “con una única vía de circunvalación y tasas muy altas para los vehículos más contaminantes”, algo similar a lo que en nuestro país ha pedido IU-ICV, que propone premiar fiscalmente a los transportes más sostenibles.

Otra experiencia recurrente es la ciudad brasileña de Curitiva, que ha crecido en función de las líneas de autobús. O la turística Zermatt, en Suiza, que anuncia relax sin coches (ofrece a cambio vehículos eléctricos de baja velocidad).
Muchos españoles asocian el vehículo a su quehacer diario más que al ocio. Un 45% se mueve en coche para ir de casa al trabajo; un 21,7%, lo hace en transporte público; un 1,3 %, va en bici; y un 30%, a pie, según el Instituto Nacional de Estadística. Para ellos, también hay salida. En 1990 surgió el car sharing (compartir coche), que en España se materializa en www.compartir.org, con 75 ayuntamientos asociados, la mayoría vascos y catalanes.
El combinado de bici y transporte público es otra opción. Para Paco Segura, el problema es la falta de conciencia ciudadana: “Si tardas 15 minutos más en transporte público ni te lo planteas”. Marcos Montes, portavoz de Apie, también critica que “las ciudades se piensan desde el interior de un coche y no desde el punto de vista de un peatón”.
Mientras siga siendo así, “las muertes por emisiones de los coches serán cinco veces más que las que se producen por accidentes de tráfico”, zanja Segura.
EL APUNTE
Voces a favor y en contra del sector
Los defensores del coche explican que el sector supone un 6 % del PIB y emplea, directa o indirectamente, al 10 % de la población. Y añaden que en la reciente Feria del sector en Francfort (Alemania) triunfaron los vehículos ‘verdes’. Los detractores critican un modelo de ciudad que hace imprescindible el coche: “Son ciudades de millones de habitantes, pero con densidades de población cinco veces inferiores a las de hace 30 años”, según López de Lucio. “El problema se exporta a ciudades pequeñas, donde la menor congestión y la facilidad para aparcar fomenta el uso del coche”.
Publicado en ADN.es

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El profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) Agustín Morón destacó hoy en la presentación de las conclusiones del curso de verano ‘Ecoedición. Gestión sostenible de las publicaciones’ celebrado esta semana en Carmona (Sevilla) que más de 240 millones de personas, la mayoría de países pobres, “se ven afectadas por la tala masiva de árboles para la producción de papel”. Morón realizó estas declaraciones en la mesa redonda que clausuró el seminario, titulada ‘Programa de Ecoedición de la consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía’ y en la que destacó que el proceso de obtención del papel “nos afecta a todos”, por lo que defendió que “la ecoedición no es un sobrecosto, sino una mejora y todos los sectores debemos conseguir su implantación”.
Las dos mesetas, valles de los grandes ríos, franjas atlántica y cantábrica y el mediterráneo son las zonas más perjudicadas
España necesita plantar 2.000 millones de árboles y arbustos en 20 años para reforestar 2,5 millones de hectáreas y permitir que todos sus bosques tengan cubierta una superficie mínima del 30 por ciento, según el informe de WWF ‘Los bosques que nos quedan. Propuestas para su restauración’

MADRID, 23 SEP.
Así, el responsable del Programa de Bosques de la organización, Félix Romero, subrayó que su propuesta requeriría una inversión de 4.000 millones de euros y generaría 150.000 empleos, frente al plan comprometido en esta legislatura por el Gobierno, que prevé 45 millones de árboles en cinco años para cubrir 60.000 hectáreas, con una inversión de 90 millones y la creación de 3.000 puestos laborales.
No obstante, la coordinadora de restauración forestal de WWF, Lourdes Hernández, considera la iniciativa del Ejecutivo un “punto de partida”, aunque echa de menos la identificación de las zonas prioritarias para la reforestación. De hecho, la ONG ha elaborado, en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid un Mapa de Paisajes Vegetales que revela que los bosques de España ocupan actualmente un 29 por ciento de lo que potencialmente podrían ocupar y que la mitad de la superficie forestal española está desarbolada.
HAY QUE ACTUAR EN UN 40% DEL TERRITORIO
Concretamente, el estudio, coordinado por el profesor Helios Sainz, revela que en un 39 por ciento del territorio sólo se conserva un 14 por ciento de los bosques. Esta superficie corresponde a 11 unidades vegetales (diferentes tipos de bosques cuya conservación está por debajo del 30 por ciento), que se encuentran en: las dos mesetas y a los valles de los grandes ríos por el desarrollo de actividades agrarias; así como a las franjas cantábricas y atlántica por la invasión de especies exóticas; y el mediterráneo por el urbanismo.
Por este motivo, las consideran zonas prioritarias de reforestación. “Con los 2.000 millones de árboles propuestos se conseguiría que todas estas unidades alcanzaran un 30 por ciento de conservación, con lo que todos los bosques españoles cubrirían ese mínimo”, explicó Hernández.
Además, los tipos de bosques más afectados, de los que sólo se conserva entre un 5 y un 15 por ciento de su potencial son: carrascales, carballeiras, robledales ibéricos y sabinares canarios.
Por el contrario, un 9 por ciento del territorio (correspondiente a otras 11 unidades vegetales) conservan el 60 por ciento de sus bosques y, en especial destacan los pinares como los que cuentan con mayor presencia, ya que ocupan el 70 por ciento de su potencial. En el resto del territorio (51 por ciento) se conserva entre el 30 y el 60 por ciento.
TAMBIÉN FALTA CALIDAD
Por su parte, Romero señaló que aquellos parajes donde persiste un menor interés agrícola o ganadero y donde se concentra menos población están mejor conservados. En todo caso, señaló que a pesar de existir en la actualidad un alto nivel de protección “sobre el papel”, destacando la Red Natura 2000, hay “una ausencia generalizada de planes de gestión”, así como una “escasa implantación de la certificación forestal”.
“Necesitamos un programa forestal similar al que se llevo a cabo en la segunda mitad del siglo XX, con la reforestación de más de 3 millones de hectáreas”, añadió el responsable de WWF, que también criticó la “falta de compromiso político”. Finalmente, destacó la necesidad de incorporar el impacto del cambio climático a la política forestal y la lucha contra los incendios, que asolan cada año 120.000 hectáreas
·Riegos de Verano


Principales gases de efecto invernadero
Alex Fernández Muerza – www.consumer.es – EROSKI
Berlín, 13 ago (EFE).- Un estudio del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) profundiza sobre el impacto ambiental de las vacaciones de los alemanes y toma como ejemplo a la isla de Mallorca, destino español preferido por los turistas de dicha nacionalidad.
“La huella del turismo en el clima 2009″ es el título del trabajo, presentado hoy en Fráncfort, sobre el daño que pueden suponer para el medio ambiente dos semanas de vacaciones de un alemán en esa isla.
Según el estudio, un alemán que pasa sus vacaciones en Mallorca genera, en sólo dos semanas, más de una tonelada de dióxido de carbono (CO2).
La experta en turismo de WWF, Petra Bollich, destacó que la elección del medio de transporte y la distancia al lugar escogido son fundamentales en relación con la contaminación generada.
Las Islas Baleares fueron en 2008 el destino preferido de cuatro de los diez millones de alemanes que viajaron a España, razón por la cual el WWF ha escogido Mallorca para hacer su trabajo.
Según el estudio, sólo con los trayectos de ida y vuelta a Mallorca, cada individuo genera 925 kilogramos de CO2, a los que hay que añadir 148 kilogramos del alojamiento, 91 de la manutención y 58 en las actividades de ocio.
Unas vacaciones en el mar Báltico -costa alemana- originan sólo 258 kilogramos de CO2 por persona, ya que los trayectos de ida y vuelta causan menos emisiones.
Finalmente, la persona que decide pasar sus vacaciones en casa consigue mantener los niveles de CO2 casi neutrales, al originar sólo 58 kilogramos de emisiones.

En una encuesta llevada a cabo por el WWF, que también se incluye en el estudio, el 43 por ciento de las personas declaró querer contribuir a la reducción de las emisiones de CO2, al elegir un destino vacacional cercano.
Una de cada cinco personas encuestadas afirmó que sólo reservará paquetes vacacionales que cumplan con los estándares respetuosos con el medio ambiente, algo que según Bollich, “tiene que ser comprendido por la industria turística”.
Los desplazamientos en avión representan el 17 por ciento de esas emisiones, lo que supone una repercusión considerable en el clima, al agravar el efecto invernadero. EFE
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